lunes, 16 de septiembre de 2019

¡Vaya escuela!. De acciones a pecados.

Experiencia escolar en secundaria. 

Elaborado por: Diana Laura Cid Moreno.

La secundaria a la que asistí el primer año, se llama "Centro Escolar México", la escuela brinda educación preescolar, primaria y secundaria. Es una escuela privada y ¡católica!, nunca había estado en una escuela de esas característica. 

La institución se encuentra ubicada en la Calle Xicohtencatl, Col. Villa Vicente Guerrero, San Pablo del Monte, Tlaxcala, Tlax. Precisamente a un costado de una iglesia. 

Me gustaba el orden de la escuela, respecto a la organización de tiempos, en todo el plantel (niveles educativos), así como de los espacios. El plantel cuenta con: un patio o plaza cívica que funge también como área de deporte (educación física), una sala de computo, baños y tienda escolar, 17 aulas de la cuales tres pertenecen a secundaria (una por grado); se brindan los siguientes servicios:
energía eléctrica, agua, drenaje, cisterna, internet, teléfono. Además cumple con los señalamiento de protección civil.
En el Programa Mejora tu Escuela, el nivel, esta calificado como: de panzazo, según el semáforo de resultados educativos. Yo considero que aprendí mucho más en comparación a la secundaria "Cadete Juan Escutia" calificada como bien. Los maestro eran responsables, estrictos y accesibles para asesorar (asignatura), hacían buen manejo de contenidos y claro la mayoría eran católicos.

La religión, en este aspecto cultural, para mi representaba una nueva forma de pensar, de ser y de actuar, que se reflejaba en el personal de la escuela y de la mayoría de mis compañeros.
En mis lista de útiles, se contemplaba entre los libros de cada asignatura (no eran los del gobierno, por ello tenían un costo, en lo personal considero que elevado), una liturgia, una biblia y un libro sobre los valores y la religión (desconozco el nombre).
Al ser una escuela católica, leíamos la liturgia todos los días antes de iniciar clases; se hacía misa cada inicio de mes en el patio cívico, para dar gracias a Dios; se utilizaba la Biblia y el libro de los valores en una clase que era impartida por un sacerdote, el mismo que impartía misa en la iglesia de a lado. Era complicado para mi, compartir la misma forma de pensar, me sentía limitada, por una parte se contemplaba la ciencia (asignaturas como: biología, matemáticas, etc.) y arte (danza, teatro, música, etc.) respecto a lo académico, pero, en relación al comportamiento (vida social) era de carácter religioso. ¿Cómo influía este ambiente en mi aprendizaje? me cuestionaba más el comportamiento de las personas, pero, siempre en silencio, en clase imaginaba historias que me da la respuesta y dejaba de poner atención, no siempre sucedía pero si algunas veces.

Mis papás al ser católicos respondían a los eventos de la escuela, por ejemplo, un día fui a un campamento, era católico por su puesto, nos enseñaban a amar a la naturaleza por ser una creación hermosa de Dios, se hizo una simulación de los peligros que pasa un migrante y un retiro espiritual (se contemplo la crucifixión de Dios y los pecados) , no me gusto, porque me sentía mal conmigo, por mis acciones pasada, la palabra que me describía en ese momento era Pecadora (me sentía culpable), sin embargo, aquellas acciones y sentir podía ser solucionado sí me acercaba a Dios, sí oraba, sí iba a la iglesia, sí cumplía los mandamientos. Afortunadamente me cambie de escuela y de creencia, bendito sea Dios; cambie mi forma de ser, sentir, pensar y hacer, de forma más libre pero consciente.

Por cierto cabe mencionar que la mayoría de los padres era comerciantes y pocos eran profesionales.










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Muy leído

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