martes, 15 de octubre de 2019

“Mi mansión de luz”

Samantha Gomez Muñoz 

Curse los tres años de secundaria en la mejor escuela del mundo, el Benemérito Instituto Normal del Estado “Gral. Juan Crisostomo Bonilla”, ubicado en Boulevard Hermanos Serdán No. 203 - Colonia Aquiles Serdán, en la ciudad de Puebla, Pue., colinda al norte con el municipio de Cuautlancingo, el estado de Tlaxcala y el municipio de Tepatlaxco de Hidalgo; al este con los municipios de Tepatlaxco de Hidalgo, Amozoc y Cuatinchán; al sur con los municipios de Cuautinchán, Tizcatlacoyan, Huehuetlán el Grande y Teopantlán; al oeste con los municipios de Teopantlán, Ocoyucan, San Andrés Cholula, San Pedro Cholula y Cuautlancingo. Ocupa el 1.6% de la superficie del estado. La escuela cuenta con un gran número de alumnos, con instalaciones en óptimas condiciones para su uso a comparación de otras. 



Cada hora los docentes debían cambiar de salón, ese corto tiempo era aprovechado para distraernos un rato; platicamos de nuestros amores platónicos, compramos chucherías con la chica de los dulces y hasta hacíamos o en todo caso copiabamos la tarea. Cada festejo importante era realizado en las famosas “tardeadas”, en las cuales nos esmeramos por llevar nuestra mejor ropa, mientras bailabamos intentando tener y anhelar esa libertad que supuestamente tendríamos al cumplir 18 y poder salir de antro, sin imaginar que en un futuro ni ganas tendremos de salir por saturación de tareas y responsabilidades. Una época en la que el mayor temor era que te descubrieran volandote una clase o ponerte un reporte que supuestamente al tercero sería suspensión, pero en realidad podrías llegar a tener cerca de 10 y no pasaba nada. Recuerdo que el último año todas las charlas se relacionaban al color o modelo del vestido de graduación y los accesorios que se usarían y de la nostalgia que sentimos al separarnos y emprender un nuevo camino.

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Muy leído

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